Por qué un audio largo cuesta tanto
No es la duración: es que no se puede hojear. Un texto de nueve minutos lo recorres con los ojos en veinte segundos y encuentras la frase que buscabas. Un audio de nueve minutos hay que atravesarlo, y a doble velocidad sigue ocupándote los oídos y la atención.
Cuando el chat ofrece una transcripción, resuelve una parte y no la otra. Te deja leer lo que te dijeron. Lo que no hace es decirte qué te estaban pidiendo, ni dejarte buscar entre los audios de tres grupos distintos, ni quedarse en algún sitio que no sea ese chat.
Del audio al texto, en la práctica
Limemo no entra en tus chats: el audio llega cuando tú lo guardas. Lo manual es solo el primer paso.
Mantén presionado el mensaje de voz, compártelo y guárdalo en Archivos. Desde ahí lo importas en Limemo como cualquier otro audio: el mensaje de voz que guardaste entra directamente en el selector.
Lo demás ya es la nota: transcripción con las voces separadas, siete formatos de resumen y una conversación en la que preguntar. Los pasos con sus errores típicos están en cómo transcribir audios de WhatsApp.
La grabación se guarda tanto en tu dispositivo como en los servidores de Limemo: cifrada en tránsito y en reposo y borrable en cualquier momento. El detalle está en la política de privacidad.
También sirve para lo que grabas tú
Si los audios de WhatsApp son lo que te trajo aquí, lo siguiente que suele pasar es que empieces a grabar dentro de Limemo. Es el mismo resultado sin el paso de guardar e importar: tocas grabar y, al parar, la nota ya tiene las voces separadas y el resumen esperando. Grabar y transcribir es ese flujo.
Y para las notas de voz que ya tienes en el teléfono, pasar notas de voz a texto cuenta el mismo trabajo desde el otro lado, cuando lo que hay es un archivo acumulado en Notas de Voz.

